EJERCICIOS DE

ESTIMULACIÓN PRENATAL

Depósito Legal: M-15567-2014

ISBN: 978-84-9416-942-7

CognitiveWORK

Este libro se enmarca en lo que denominamos escuela maternal. Se trabaja, además del conocimiento del niño no nacido (nonato), el desarrollo y maduración neuropsicológica, desde el cuarto mes de su concepción, hasta el nacimiento. Es  un programa de estimulación táctil, visual, auditiva e intrapsicológica, favorece el futuro infantil para el potencial natural sano y positivo. Más información: 

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Contenido


QUÉ ES LA ESTIMULACIÓN PRENATAL


No es un tema nuevo, allá por la década de los noventa yo daba cursos e impartía ponencias en congresos, como psicólogo, sobre el tema de la estimulación prenatal, que se concebía como una formación para técnicos de la sanidad (preferentemente matronas) y para las madres como educación maternal. Recuerdo haber tenido buena acogida entre el personal sanitario que por entonces estaba atento a esta temática relativamente novedosa. 

Hoy, la escuela maternal y la preparación al parto, están totalmente asimilado por la sociedad. Yo tuve el placer de ser alumno del doctor Aguirre de Cárcer en la Facultad de Psicología de la Complutense de Madrid. Por entonces, este prestigioso médico intentaba llevar la gratuidad de la preparación al parto sin dolor a la sanidad pública española y hoy es un servicio habitual ofertado a las madres. 

 

El contenido del libro trata de lo más significativo sobre un programa de estimulación intrapsicológica (en el interior del útero materno) que recoge una guía para estimular al niño no nacido (nonato), con el objetivo de potenciar su desarrollo y maduración en el interior de útero materno: esto puede hacerse con la ayuda de la madre y la colaboración del padre. 

Si después del parto se observa que el recién nacido cambia de una manera vertiginosa en unas pocas semanas, no digamos lo que acontece en los nueve meses de embarazo; pues, el proceso de creación de las estructuras anotomo-fisiológicas son increíbles. A nivel cerebral se montan las bases del sistema nervioso y las capacidades futuras del psiquismo humano. Hay además un momento en el que es posible comenzar la estimulación, de cuatro a seis meses después de la concepción. 


La estimulación prenatal favorece las capacidades del niño intrauterino [«intra» = interior]. Beneficia el desarrollo del sistema nervioso: más conexionado neurológicamente, más arborizado en las dendritas. Estimula el comportamiento sensitivo: favorece el nacimiento y desarrollo de los sentidos: vista, oído, tacto... y el crecimiento motor y tónico: el nonato se mueve y tiene un tono muscular que logra a través del sistema nervioso. A las doce semanas da vueltas, patalea, traga, succiona, frunce el ceño, duerme. Fue A. Gesell quién hace décadas dijo que el niño uterino tiene ya conciencia, veremos en qué consiste esa mente sensorial-perceptiva-motriz. La estimulación prenatal mejora las posibilidades al nacer y monta las bases para una mejor evolución de las capacidades que surgirán posteriormente.

 


Así, pues, entre los cuatro-seis meses de gestación resulta un período óptimo para comenzar a realizar ejercicios de estimulación prenatal: el ser humano tiene un cuerpo bastante evolucionado que incluye un nivel peculiar de conciencia fetal. La estimulación es posible a nivel sensorial: los ejercicios son táctiles, auditivos, visuales, asimismo otros que denominamos intrapsicológicos (o de estimulación inducida a través de visualizaciones mentales y sofrológicas).

Lo primero: debemos estar informado sobre la evolución que el niño experimenta en el interior del útero. Por eso, vamos a exponer, brevemente, los tres períodos ontogenéticos por lo que pasa el ser humano en el vientre materno: (1) el estado preembrionario; (2) el embrionario y (3) el fetal (este último a partir de los dos meses -8 semanas-). 

La palabra feto proviene del latín fetus que significa engendrado, un término con una etimología hermosa que en la actualidad está desgastado por un uso a veces peyorativo. Otra curiosidad es que los chinos cuentan la edad de los niños desde que son concebidos, a diferencia nuestra, que lo hacemos cuando nacen, lo cual es significativo desde el punto de vista cultural.

Los tres períodos evolutivos: pre-embrionario, embrionario y fetal nos dan las claves del por qué debemos comenzar entre los cuatro y seis meses a estimular al nonato, pues, antes, no existe un sistema nervioso suficientemente estructurado que sea capaz de integrar los estímulos inducidos desde el exterior; pero, a partir de ahí tiene un potencial de desarrollo y maduración somática suficiente, le permitirá integrar la información sensorial, tanto la que nace del interior de su organismo (propioceptiva) como la que proviene de fuera, a través del líquido amniótico y el cordón umbilical...