LA PRÁCTICA DEL LENGUAJE CORPORAL

LA PRÁCTICA DEL LENGUAJE CORPORAL

ISBN: 978-84-9416-940-3

Depósito Legal: M-6825-2014

Libro, páginas: 152,  con ilustraciones y tablas

El autor, psicólogo, escribió una obra hace dieciséis años sobre el lenguaje corporal: un libro que ha sido referenciado en el índice de muchos investigadores de esta materia y que todavía hoy se sigue demandando por los lectores. Animado por tal eventualidad surge esta publicación que ahora recoge una experiencia más amplia y actualizada de la Comunicación No Verbal (C.N.V.) y sus claves. También se complementa con un cuaderno de ejercicios titulado: "Cuaderno de Ejercicio de Comunicación No Verbal".

 

Colección CognitiveWORK:  Esta colección se basa en las ideas prácticas que aportan las ciencias como la psicología, la antropología, la neurología, la lingüística, que dan luz brindando ayuda al desarrollo de las personas: en lo emocional, mental y social...

 

Más información y gestión  autores@editorialautores.es





Prólogo 


   Hacer un prólogo siempre es un honor: te tiene que querer o valorar mucho el autor para otorgar tan alta distinción. Pero he de decirle al lector, antes de continuar, que, en este caso, ha primado el afecto. También para mí va a resultar una ardua labor, pues, después de leer el libro hay poco que añadir. El repaso que efectúa del lenguaje corporal, expresión más concreta que la de lenguaje o comunicación no verbal, es tan exhaustivo y detallado que poco queda por decir. 

   Acerca del lenguaje corporal cabe aplicar una afirmación que en una ocasión leí en un escrito de Xandró sobre la firma de la que decía que era una confesión indiscreta. Pienso que la expresión corporal también ejerce de indiscreta cuando nuestra cara se enrojece por vivenciar una situación de vergüenza, que en el fondo no es más que una señal emotiva que nos informa de que está ocurriendo algo (o va a ocurrir) que puede dañar nuestra imagen o autoestima personal. Y todo eso sin haberse producido ninguna respuesta verbal, ni, probablemente, una manifestación cognitiva estructurada. Esto es un pequeño botón de muestra de esas reacciones indiscretas que tenemos los humanos, como cuando, con los labios afinados, vivenciamos una emoción de rabia, las lágrimas, la risa o simplemente centrar una mirada o asentir mientras escuchamos.

   En este libro el lenguaje corporal se amplía al tacto o a la posición en la que nos situamos con nuestro interlocutor. Quiero contar que José Francisco, en el año 1992, ya me hablaba de haptonomía, término absolutamente desconocido para mí: me explicaba que significaba trasmitir afecto a través del tacto, y no sé si ya el doctor holandés Franz Veldman había empezado a utilizarlo en su aplicación de tacto afectivo que los padres pueden trasmitir al hijo antes de su nacimiento. Ahora cuando veo una persona que ante una situación de dolor abraza a otra y frota su mano en la espalda, yo recuerdo la palabra haptonomía y pienso cómo con ese gesto tratamos de trasmitir afecto sin palabras, pero también cuando recibo un saludo con intensidad o con apatía, asimismo lo interpreto como una forma de infundir aprecio o «frialdad afectiva» sin palabras. Por todo ello sé que el autor no es nuevo en la materia.

   Si todo el libro es de un gran interés, hay dos puntos sobre los que quisiera llamar la atención del lector. En primer lugar, cuando el autor analiza de forma rigurosa y científica el hecho de que el lenguaje del cuerpo existió muchísimo antes que el lenguaje oral estructurado (en el sentido moderno) y aunque los homínidos manejaban, ciertamente, sonidos guturales, el peso de la comunicación fue de gran importancia en lo no verbal Se ha verificado, con porcentajes comparativos, sobre la frecuencia de uso del habla (y lo no-verbal), que, en el presente, nosotros utilizamos, en la comunicación ordinaria: aproximadamente un 65% de señales no verbales (Birdwhistell) llegándose incluso a la cifra del 93% (según Mehrabian) frente al uso verbal.

   El segundo punto de gran interés, desde mi óptica personal, es el dedicado a las señales de fingimiento, pues, como dice el autor: «...lo que se piensa no es frecuentemente lo que se dice» por lo que un conocimiento de los contenidos que encierran los mensajes emocionales de nuestra cara, nuestros gestos espontáneos (…) nos podrá permitir saber más de los verdaderos pensamientos de las personas con las que nos relacionamos; pero, incluso, yo apuntaría a su uso en otros órdenes: pensemos en las posibilidades que nos brinda para la detección de la simulación de testimonios, entre otras aplicaciones.

   Por todo ello debo decirle, estimado lector, que no está ante un libro que le puede aportar cuatro curiosidades que en reunión de sobremesa le permitan acaparar la atención de sus contertulios exponiendo alguna hipótesis sobre emociones o sentimientos «ocultos» en alguno de los presentes y que le delata su cuerpo. No, se encuentra ante un libro riguroso y científico, que justifica las afirmaciones y que le puede permitir ampliar el conocimiento propio y el de los demás. 


                                                                      Miguel Martínez

Director del Instituto de Psicología EOS

Madrid (España)



Algunos contenidos del libro